Estado de la laicidad en Andalucía, 2025
Una vez finalizado el año 2025, desde Andalucía Laica nos disponemos a hacer balance de un año en el que de nuevo nuestra Comunidad Autónoma encabeza los datos de confesionalismo institucional en el conjunto del Estado español. Este confesionalismo, sobrefinanciado con dinero y recursos públicos, supone una patente violación al principio de laicidad constitucional y un manifiesto desprecio a los valores comunes en una sociedad como la nuestra de pluralismo ideológico.
Secularización y sociedad
En primer lugar, el marco normativo compuesto por y derivado de los Acuerdos con la Santa Sede de 1976 y 1979, del artículo 16.3 de la Constitución española, de la Ley de Libertad Religiosa de 1980 y de la jurisprudencia del Tribunal Constitucional desde 1981, ha quedado superado por el nivel de secularización social del conjunto de España, con un porcentaje superior al 40 % de la población que no se identifica con ninguna religión, dato que en Andalucía baja al 25%, y un porcentaje de católicos practicantes en torno al 18%, dato que igualmente se confirma a la baja en la secuencia histórica andaluza, según todos los barómetros. Otros datos que confirman esta tendencia histórica a la secularización social en Andalucía es el porcentaje de matrimonios civiles, que supera el 90 %, o el número de niños y niñas bautizados en clara disminución progresiva.
Confesionalismo institucional
En segundo lugar, ese marco normativo, resultado de una transición construida en el ámbito religioso al dictado de la Iglesia católica, presenta en la actualidad unas instituciones y unas administraciones públicas andaluzas con un fuerte repunte del confesionalismo, siempre de la mano del catolicismo, al margen de la diversidad religiosa y frente a las convicciones no religiosas. En Andalucía durante el 2025, tanto desde el gobierno autonómico, con mayoría absoluta del Partido Popular, como desde las Diputaciones –con seis para el Partido Popular y dos para el Partido Socialista Obrero Español– o desde las alcaldías de las principales ciudades andaluzas –por ejemplo, las ocho capitales andaluzas están regidas por el Partido Popular–, se ha violado el principio de laicidad constitucional de forma reiterada y planificada con diversas disposiciones y medidas educativas, culturales, económicas y administrativas.
Ámbito educativo
Atendiendo solo a las acciones y comunicados que hemos realizado desde Andalucía Laica, en carta a la Consejera de Desarrollo Educativo y Formación Profesional y a la opinión pública, en 2025 hemos denunciado el cambio e imposición en la carga horaria de la llamada asignatura de Religión sobre el alumnado del segundo ciclo de Educación infantil en los centros educativos de Andalucía, al imponer un turno de 90 minutos en dicha etapa, compuesto por alumnado de 3 a 6 años. Esta imposición de horario carece de base en instrucción normativa oficial, supone una falta de respeto a la autonomía pedagógica de los centros que le reconoce tanto la LOMLOE como la normativa de desarrollo vigente y conculca la libertad de conciencia de las familias, lo que se traduce en un retroceso en la laicidad educativa establecida en el artículo 21.2 del Estatuto de Autonomía de Andalucía. En este mismo ámbito educativo, capítulo aparte lo encontramos en la promoción de la religión católica desde los centros educativos de Infantil, Primaria y cada vez más de Secundaria, de actos confesionales de diverso género, aunque predominan los vinculados a festividades religiosas, como los belenes o la llamada “semana santa chica” con procesiones organizadas para todo el alumnado y en horario lectivo. Otras actividades, como las colectas de dinero destinadas a financiar organizaciones religiosas o actividades lúdicas-confesionales con el fin de promocionar mitologías de mártires eclesiásticos, también se dirigen a todo el alumnado y se realizan en horario lectivo. Aquí el papel de los Equipos Directivos y de la cultura democrática de los Claustros se hace fundamental para hacer frente al confesionalismo, más allá de la responsabilidad directa de la Administración Educativa, ya sea la de sus gestores políticos, ya sea la del Servicio de Inspección el cual suele responder a nuestros requerimientos con cartas redactadas a partir de plantillas que les permiten, o bien mirar para otro sitio, o bien despreciar el problema de la presión y de la manipulación que ejerce la ideología religiosa católica sobre los menores de edad y sobre la libertad de educación de sus tutores legales.
Ámbito del patrimonio e inmatriculaciones
Desde el ámbito del patrimonio cultural, en este 2025, desde Andalucía Laica hemos denunciado a la Junta de Andalucía ante el Defensor del Pueblo autonómico por discriminar al patrimonio cultural andaluz mediante la subvención exclusiva de la conservación-restauración de bienes muebles del patrimonio cultural de carácter religioso en Andalucía con un importe total de 2,2 millones de euros. De este modo, se financia directamente a la Iglesia católica como principal propietaria de bienes de este tipo después de las inmatriculaciones ilegítimas realizadas entre 1946 y 2015. Desde Andalucía Laica hemos exigido también en 2025 la reversión de todas esas inmatriculaciones y su devolución a su legítimo propietario que es el pueblo español. Las instituciones públicas, por el contrario, hoy en día ni siquiera permiten tener datos completos del número de bienes inmatriculados, dando por válido el robo del patrimonio español, entre el que se encuentran catedrales e iglesias, además de aparcamientos, palacios, viviendas, cocheras, plazas, terreno rústico, etc. De particular relevancia, en este 2025 ha sido el negligente incendio producido en la Mezquita de Córdoba ‒monumento de incalculable valor, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1984– inmatriculada por la Iglesia católica en 2006 y gestionada en exclusividad y de forma negligente por ella desde entonces. Andalucía Laica exige su recuperación como propiedad pública ‒como la totalidad de los bienes inmatriculados– y la recuperación de su gestión por parte de las Administraciones Públicas.
Ámbitos sociocultural y simbólico
En lo que respecta al ámbito social, la Iglesia católica consciente de los datos sobre el avance de la secularización en Andalucía que antes se han apuntado, pero sabedora al mismo tiempo del servilismo de las distintas instituciones públicas andaluzas y del ritualismo imaginero del folklore andaluz como expresión festiva, ha sabido promocionar el auge de cofradías religiosas, ignorando su carácter asociativo, comunitario y familiar al margen de las creencias de sus miembros y su creciente carácter lúdico-alcohólico. En este sentido, durante 2025 han proliferado en Andalucía procesiones de “semana santa” en distintas épocas del año, recorridos de vírgenes por los distintos barrios de las ciudades, concentraciones de pasos religiosos promocionadas como “procesiones magnas” en múltiples municipios de la región, subvencionadas de forma directa por Ayuntamientos y Diputaciones, además del costo añadido derivado de la movilización de agentes de Policía Local o la paralización del centro de las ciudades con la justificación del “interés turístico” que supone la movilización de cofrades de unas ciudades a otras. En este contexto, el confesionalismo sociocultural se nutre de las subvenciones públicas, confundiendo tradición cultural con promoción del culto católico. Como corolario, toda esta actividad confesional subvencionada, del mismo modo que ocurría durante el franquismo, viene acompañada del uso de símbolos nacionales, como la bandera o el himno, junto a imágenes religiosas y a la participación activa de autoridades públicas ‒presidente de la Junta de Andalucía, presidentes de Diputaciones, alcaldes, alcaldesas, etc.– que rentabilizan de ese modo la subvención previamente concedida, violando la debida neutralidad del Estado en una sociedad de pluralismo de creencias y convicciones, servidora a toda la ciudadanía sin discriminación de ningún tipo y en condiciones de plena igualdad. Una cosa es la devoción personal que debe ejercerse con plena libertad de conciencia y otra bien distinta el uso público que se hace de los cargos de representación ejecutiva, en beneficio propio o a favor de unas creencias particulares.
Creencias religiosas y política
No obstante, respecto al uso mutuo que se produce entre religión y política en el contexto de las sociedades postsecularizadas, sería una ingenuidad y un error entender que la defensa de la neutralidad estatal y de la no discriminación por motivos de conciencia corresponde en exclusiva a las fuerzas políticas llamadas progresistas, lo mismo que considerar que la vocación nacionalcatólica actual es patrimonio de las formaciones políticas de derechas. El laicismo es un movimiento transversal que no defiende ideologías particulares, sino que se construye como condición de posibilidad de la libertad de conciencia y de toda forma ideológica en pie de igualdad en tanto principio básico para la democracia, los derechos fundamentales y las libertades públicas. De hecho, en 2025, Andalucía Laica ha venido denunciando las prácticas de políticos y políticas de todo el espectro partidista, aunque dichas prácticas predominen en aquellas formaciones con mayor representación institucional: Partido Popular y Partido Socialista Obrero Español. Sin embargo, es cierto que el servilismo clerical es aún más dañino en el caso de esta última formación, por la confusión que provoca entre sus bases, la legitimación confesional que supone y por el uso interesado que realiza de una retórica laicista al tiempo que nombra alcaldesas y alcaldes perpetuos a vírgenes y santos, les conceden medallas o asisten dentro de sus atribuciones como cargos públicos a actos confesionales de diverso género. Este tipo de hipocresía no solo implica una indigencia intelectual para comprender el valor de la democracia y para distinguir entre lo público y lo privado, sino que, desde el punto de vista más interesado y egoísta posible, supone atender al marco ideológico y funcional de su pretendido contrario político. Las derechas españolas y andaluzas saben bien que, en la batalla cultural, la patrimonialización de la fe religiosa es su elemento ideológico irrenunciable, incluso en democracia. Aunque no solo las derechas políticas o el Partido Socialista lo utilizan. Una serie de datos, incrementados en 2025, deberían hacernos pensar a todos. A fecha de enero de 2026, en España se han concedido más de 475 “honores” a entidades o imágenes religiosas. De todas ellas más de 300 han consistido en el nombramiento de alcaldesas perpetuas y de 60 alcaldes perpetuos, promovidas mayoritariamente por el Partido Popular, –unas 290‒ y el Partido Socialista –unas 265. No obstante, hay dos datos más de particular relevancia: el primero es que casi 300 de esos “honores” concedidos en España se han otorgado en Andalucía. El segundo es que de los más de 475 “honores”, tan solo 83 se han concedido durante la dictadura franquista, el resto se ha otorgado durante el período democrático. Sin duda, la Ley de Memoria Democrática de 2022 no tuvo en cuenta el producto ideológico de la época franquista que fue el nacionalcatolicismo y este “circo” político-religioso es utilizado incluso por aquellos que integran en sus programas la defensa explícita y clara de la laicidad estatal. Sea como sea, la calidad democrática de nuestro país se ve comprometida a causa de una aconfesionalidad que pretende hacer pasar como válidos argumentos puramente descriptivos, acerca de pretendidas mayorías sociales, por argumentos prescriptivos, confundiendo secularización con laicidad. Esta última, en tanto concepto jurídico controvertido y debatible, necesita apoyarse en argumentos y principios normativos y no en argumentos sociales e históricos no menos cuestionables e interpretables.
Conclusión
En definitiva, expuestos una muestra de los datos sobre confesionalismo en Andalucía durante 2025, desde Andalucía Laica, con sus distintos grupos provinciales y grupos de trabajo, seguiremos en la labor de la promoción del Estado laico, la defensa de la libertad de conciencia, la racionalidad y la ciencia, el fomento de los valores constitucionales frente a los “idearios propios” que solo canalizan los intereses empresariales por medio de ideologías religiosas, la denuncia del expolio de nuestro patrimonio histórico-cultural común por medio de las inmatriculaciones de la iglesia católica y el trabajo en la formación constante de los valores democráticos capaces de fundamentar la convivencia plural de todos y de todas frente a cualquier forma de confusión entre lo público y lo privado, cualquier tipo de fanatismo y cualquier ropaje que utilice el fascismo.
Miguel Ángel López Muñoz
Presidente de Andalucía Laica
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