El acuerdo de Gobierno en Andalucía y la laicidad

El acuerdo de Gobierno en Andalucía y la laicidad

El acuerdo de gobierno firmado entre las derechas españolistas en Andalucía no hace más que reproducir los intereses de las oligarquías y representar lo que se conoce en Ciencia Política como la Ventana de Overton. La finalidad última parece clara, el acuerdo contribuye a ir profundizando en un cambio de modelo cultural, social y político en España, una vez superado ya el modelo derivado de la llamada transición a la democracia y al ritmo que marcan los tambores del tecnofascismo internacional.

Como es sabido la Ventana de Overton es una teoría política sobre comunicación social que proviene de un think-tank republicano estadounidense de los años noventa del pasado siglo, cuyo propósito es la descripción y, sobre todo, la modificación de lo que se entiende como aceptable y sensato en la opinión pública respecto las políticas colectivas. Desde esta perspectiva, el acuerdo de gobierno entre el PP y VOX en Andalucía firmado el 2 de julio de 2026 debemos entenderlo como un conjunto de propuestas encaminadas a la promoción de ideas radicales con el fin de hacerlas más moderadas. Ahí el papel de blanqueamiento de la derecha tradicional es fundamental como muleta de la extrema derecha tanto política, como empresarial.

Basta con hacer una somera lectura para comprobar su carácter anticientífico, ecocida, generador de odio, despreciador de los derechos fundamentales y las libertades públicas o racista a partir de la negación del cambio climático, la deshumanización de la inmigración económica o el empeño constante por desmantelar todo elemento de bienestar social que contribuya a la cohesión, a las garantías jurídicas y a la igualdad del conjunto de la población. En este sentido encontramos desde propuestas que exceden sus competencias pero que permiten introducir debates que distorsionan la realidad, como las políticas inmigratorias, las políticas agrarias comunitarias o la creación de una Prueba de Acceso a la Universidad única, hasta propuestas alarmistas y falseadoras como poner fin al Programa de Lengua Árabe y Cultura Marroquí; pasando por propuestas encaminadas a incidir en la cultura popular y el clima social acerca de lo que es razonable, como la financiación de la tauromaquia en tanto «Patrimonio Cultural en Riesgo» o propuestas encaminadas a profundizar en políticas clasistas y discriminadoras como la extensión progresiva de conciertos educativos a Bachillerato y Formación Profesional, la promoción de Universidades privadas revisando el concepto de «excelencia», el apoyo fiscal a los gastos educativos de las extraescolares de la educación concertada, la continuación de la «colaboración público-privada» en Sanidad o una nueva ley de lo que denominan «la» familia.

Sin embargo, desde una lectura laicista pudiera pasar desapercibido el impulso nacionalcatólico encubierto que se encuentra en este acuerdo de gobierno autonómico. Se continua de este modo con las disposiciones desplegadas ya por el PP con su mayoría absoluta parlamentaria en la legislatura anterior, en la que se financiaba y se sobrefinanciaba a las cofradías religiosas a través de la propia Junta de Andalucía pero también a través de Ayuntamientos y Diputaciones; se permitía y promocionaban actividades confesionales en el ámbito educativo en Primaria y Secundaria y se seguía legitimando un confesionalismo sociológico cada vez más ficticio a través de la organización y asistencia de funerales o eventos religiosos de diverso tipo, unido a la implicación confesional de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado y del Ejército. Además de todo eso, el acuerdo presenta sutiles elementos que permiten observar el nuevo impulso confesionalista.

En primer lugar, hay que señalar el ataque abierto a leyes acusadas de forma falaz de «ideológicas» –creyendo hablar desde una atalaya cognoscitiva y moral aséptica–, como la llamada Ley de Memoria Histórica, la cual –hay que recordar– nunca llegó ni siquiera a cuestionar el nacionalcatolicismo del pasado y el protagonismo de la Iglesia católica en los crímenes de la Dictadura de Franco. En esta línea, se hace particularmente peligroso el punto 149 del Acuerdo que habla en lenguaje orwelliano cuando dice «la acción de Gobierno de la Junta de Andalucía se inspirará en los principios de libertad, eficiencia y austeridad, renunciando expresamente a todo intento de imprimir cualquier sesgo ideológico o condicionar el libre pensamiento y juicio de los ciudadanos». ¿Puede haber mayor sesgo ideológico y manipulador de las mentes infantiles que la presencia de la religión confesional en la escuela, violando en la práctica el florido e inútil «carácter laico» de la educación en Andalucía recogido en su Estatuto de Autonomía de 2007 y en su Ley de Educación de 2017? ¿O es que el «sesgo ideológico» solo se encuentra en todo aquello que exprese y regule el cumplimiento efectivo de los Derechos Humanos y promocione la justicia social?

En segundo lugar, como contrapunto a lo anterior, pero con el mismo lenguaje, se apuesta por la «cultura de la vida» y por el apoyo «a la vida como un bien social», atacando el derecho al aborto libre y seguro, como ya hizo en su discurso el actual Papa en la sesión parlamentaria del pasado 8 de junio, que debería avergonzar a todo demócrata con principios sólidos –solo cinco de los 350 diputados no asistieron a esa sesión parlamentaria extraordinaria.

En tercer lugar, explícitamente se apuesta por «ampliar las inversiones», ya de por sí enormes, «dirigidas a la conservación y restauración de nuestro Patrimonio Cultural». Y por si alguien dudara del objeto de ese Patrimonio Cultural, el texto lo aclara a continuación: «impulsar un fondo de ayuda para la conservación y recuperación de iglesias, conventos y monasterios». Es decir, que no solo se da por bueno el robo del patrimonio cultural e histórico español a través de las inmatriculaciones practicadas por la Iglesia católica al amparo de la legislación franquista y la legislación del Gobierno de Aznar, sino que además se paga su mantenimiento y su «recuperación».

En cuarto lugar, tampoco debemos dejar pasar su referencia al «rediseño de los museos y entes operativos de Andalucía», especialmente si tenemos presente la manipulación histórica, cultural y patrimonial llevada a cabo por la Iglesia católica en edificios como la Mezquita de Córdoba y su vergonzosa intervención y control en el trabajo de los guías turísticos con acceso a este Patrimonio de la Humanidad desde noviembre de1984.

En definitiva, más allá de sus declaraciones explícitas y sus propuestas particulares –cuyo cumplimiento queda a expensas del oportunismo partidista–, lo más peligroso del Acuerdo de Gobierno en Andalucía entre PP y VOX, desde una lectura laicista, es su voluntad de mover la Ventana de Overton y convertir en algo aceptable y sensato el nacionalcatolicismo como política pública en democracia.

 

Miguel Ángel López Muñoz

Coordinador de Andalucía Laica

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  • https://laicismo.org/el-acuerdo-de-gobierno-en-andalucia-y-la-laicidad-por-miguel-angel-lopez-munoz/

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By Miguel Ángel López Muñoz